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Junto
al Río de la Plata, se yergue apasionada como el tango, Buenos
Aires, la ciudad más elegante de Sudamérica. La "Reina
del Plata" como canta la letra de un tango. Un auténtico
mosaico donde conviven las más modernas construcciones con
antiguas casonas coloniales, museos, teatros, cafés y music-halls
capaces de empapar de arte, gastronomía cultura y tango al
visitante.
Con casi 12 millones de habitantes, la octava urbe más poblada
del mundo, y una de las más extensas en superficie, Buenos
Aires es la puerta cosmopolita de la Argentina. Pero sobre todo es
la ciudad de los "porteños", como se conoce a sus
ciudadanos. La intensa inmigración Europea, que siempre ha
caracterizado a la capital de Argentina, ha ido conformando ese marcado
carácter internacional que hoy día se respira por cada
poro de su piel. Se escucha gallega y asturiana en la Plaza de Mayo,
se siente italiana al paso de La Boca y huele a francesa en calles
como Alvear y Arroyo.
Buenos Aires, con la mirada puesta en Europa y el cordón umbilical
ligado a América, se descubre como una ciudad libre de matices
y con una personalidad cambiante. La ciudad cuenta con poco menos
de 50 barrios, cerca de 100 cines y 60 salas de teatro, 80 museos,
700 galerías de arte, más de 10 estadios de fútbol,
un hipódromo, canchas de polo, golf, 5 emisoras de TV de aire
y más de 60 canales de cable, innumerables estaciones de radio
AM y FM e incontables cafés.
Está ciudad ha crecido a partir de barrios dispersos a los
que el progreso y la inmigración han ido integrando en un mismo
entorno. Los cincuenta barrios porteños cuentan su historia
conservando sus características y sus peculiaridades. La capital
argentina se presenta al visitante ofreciendo las facetas diversas
que configuran los lugares por los que transita. En el centro de la
ciudad se concentran los espacios vinculados con la administración
pública y las principales entidades bancarias y financieras,
y adosados al sector los núcleos culturales de mayor importancia,
buena parte de los comercios y los hoteles de categoría.

Entre los lugares más hermosos de la ciudad está el
Parque de Palermo, que constituye un paraíso con su fresca
brisa, sus frondosos árboles y sus apacibles lagos. Es uno
de los barrios más amplios de la ciudad. Está dividido
en tres sectores, guardando cada uno de ellos sus características
propias: El conjunto formado por el Jardín Botánico,
el Jardín Zoológico y el Rosedal, que constituye el
pulmón de la ciudad y que describe una zona de amplios parques
verdes y arbolados con lagos artificiales; Palermo Chico, una distinguida
zona residencial ocupada por lujosas mansiones y sedes diplomáticas;
y Palermo Viejo, una barriada sencilla inmortalizada por Borges en
sus creaciones literarias y conocida también como "Villa
Freud", por la cantidad de psicólogos que viven allí.
La reordenación de la zona centro, la restauración de
los distritos históricos y la reconstrucción del Puerto
Madero, son muestras claras de la remodelación a que está
asistiendo la capital. Así, el Distrito de Avda. de Mayo, o
el famoso Barrio de San Telmo, están siendo objeto de intensísimas
obras de rehabilitación y restauración. Cada barrio
guarda su propia idiosincrasia: La Boca, San Telmo, Villa Crespo,
Balbanera, Caballito, Flores y otros más alejados como Pompeya,
Mataderos y Liniers son lugares que esperan al visitante para contarle
una historia.
El Distrito Español (Distrito de Avda. de Mayo), así
denominado por su gran parecido arquitectónico con Madrid,
fue centro de inmigración española a principios de siglo.
Y, mientras que éste está siendo restaurado con la subvención
del Gobierno español, es la iniciativa privada la que ha promovido
la rehabilitación del popular Barrio de San Telmo, que se erige
como el más antiguo de la ciudad. Se encuentra provisto de
las mejores galerías de antigüedades y de las más
famosas tanguerías; bares y restaurantes. La feria de antigüedades
que celebra todos los domingos, constituye toda una atracción
popular, donde artistas, artesanos y bohemios se instalaron dejando
su eco en las viejas casas, que se van adaptando a la modernidad.
El evento tiene lugar en la Plaza Dorrego. Cerca de allí se
localiza el Parque Lezama, donde presumió Pedro Mendoza originalmente
fundar la ciudad. La Manzana de las Luces es un conjunto de edificios
que simbolizan la historia y la cultura argentina.
La Zona Portuaria fue desde la época de la colonia el mayor
centro exportador e importador del país, el motor de su progreso
y el primer lugar que vieron los inmigrantes que arribaron a Argentina
hace un siglo. Actualmente en las instalaciones desactivadas de los
viejos diques se lleva a cabo un ambicioso proyecto urbanístico.
Uno de los barrios más pintorescos de la ciudad se encuentra
en esta zona, junto al Riachuelo, La Boca, cantada en los tangos,
donde los inmigrantes, genoveses, la mayoría, levantaron sus
viviendas con chapas y otros materiales rescatados de la antigua actividad
del puerto.

El barrio se vistió de colores con el correr del tiempo de
la mano del artista Benito Quinquela Martín y aún se
conserva está arquitectura tan singular, que alcanza su máxima
expresión en un rincón donde se encuentra la famosa
calle Caminito, una de las más típicas y visitadas de
la ciudad, porque recuerda a la letra de un tango cantado por Gardel,
del compositor Juan de Dios Filiberto.
La Plaza de Mayo, constituye el centro neurálgico del poder
gubernamental. Las palmeras y un monumento central adornan esta bella
plaza enraizada con la historia del país. Su espacio ha sido
testigo de las principales manifestaciones y concentraciones ocurridas
desde la independencia. Desde su fundación en 1560, los más
importantes acontecimientos se han desarrollado en ella. Todos los
poderes están representados en los edificios que la rodean:
la Casa Rosada, sede del Ejecutivo, edificio, que se construyó
en 1894 sobre los cimientos del primitivo fuerte y la Casa de Virreyes;
es interesante asistir al cambio de guardia de los Granderos y conocer
la Banca de la Nación Argentina, la Catedral Metropolitana
y el Cabildo, sede del Ayuntamiento. En el centro de la plaza está
la Pirámide de Mayo, un obelisco alrededor del cual las Madres
de la Plaza de Mayo continúan manifestándose cada jueves
por la tarde contra las atrocidades cometidas durante la dictadura
del general Videla para recordar a sus hijos y nietos desaparecidos.
Detrás de la Plaza de Mayo se alza, monumental, el Ministerio
de la Guerra. En los alrededores se puede disfrutar de espacios abiertos
en el Parque Colón, en el que se encuentra el Monumento a Cristóbal
Colón, obra del florentino Arnaldo Zocchi, realizado en mármol.
Caminando por la Avenida Libertador y la Plaza Británica encontrará
algunos de los principales monumentos históricos de la ciudad,
comenzando por la Torre de los Ingleses, uno de los lugares más
altos de la ciudad, que fue donada por la comunidad británica
en 1916 con motivo de la celebración del centenario. A unos
pasos de la Torre, y ya en el Barrio de La Recoleta, se suceden varios
de los mayores atractivos de Buenos Aires: la Iglesia del Pilar, la
Plaza del Pilar, el Monumento al Libertador (estatua ecuestre del
general San Martín), el Centro Cultural, que recoge las más
significativas representaciones de las artes y las artesanías
argentinas y el Cementerio de la Recoleta, que da su nombre al barrio,
es uno de los camposantos más bellos del mundo, hasta el punto
de que la mayoría de sus panteones han sido declarados Patrimonio
Nacional. El cementerio alberga las tumbas de grandes personajes argentinos,
como Eva Perón. Por otro lado, La Recoleta es el barrio utilizado
por las clases de alto nivel económico para su residencia además
de ser un lugar ideal para los paseos y reuniones, concentrando los
establecimientos gastronómicos más lujosos.
En Buenos Aires existen calles eminentemente comerciales, como la
elegante Avenida Santa Fe o la peatonal Florida; otras que nunca duermen
como la Avenida Corrientes; algunas españolísimas como
la clásica Avenida de Mayo; la calle de los cines, Lavalle;
o la más ancha del mundo, la avenida 9 de Julio, que tiene
130 metros de anchura y en cuya intersección con Corrientes
se alza el famoso Obelisco, símbolo de la ciudad. A sus pies
los talleres subterráneos del Teatro Colón, que son
un verdadero museo y muy cerca el propio edificio del Teatro; y la
Avenida Rivadavia, 30 kilómetros de calle edificada por ambos
lados, considerada la de mayor extensión del planeta con 26.667
números.

En la ciudad han surgido grandes y lujosos centros comerciales conocidos
como "shopping centers", que combinan locales comerciales
de categoría y patios de comida, con interesantes proyectos
arquitectónicos. Como ejemplo cabe destacar el Patio Bullrich
y el emplazado en las Galerías Pacífico.
En una ciudad de casi 200 kilómetros cuadrados y cuatro millones
de habitantes como es Buenos Aires, la oferta cultural resulta extensa
y variada, especialmente en lo relativo a museos y centros culturales.
Entre los más interesantes destacamos: el Museo de Bellas Artes,
el Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco, el
Museo de Arte Nacional de Buenos Aires, el Museo de Arte Folklórico
Argentino, el Museo de Arte Decorativo, donde se aloja el Museo de
Arte Oriental, el Museo y Biblioteca Ricardo Rojas, el Museo del Cabildo
y la Revolución de Mayo. Entre los más selectos museos
bonarenses está también el de la Casa de Gobierno, y
si se desea salir del tradicional concepto de los museos convencionales,
es preciso acudir al "Presidente Sarmiento", una fragata
de casi cien años que fue empleada como buque escuela durante
algún tiempo. En la actualidad, hace las veces de museo (se
encuentra anclada en la Dársena Norte). El "Uruguay",
otro buque escuela reconvertido puede ser un buen complemento.
Los habitantes de Buenos Aires son conocidos como porteños,
debido a la influencia del puerto en el desarrollo de la ciudad. Son
cultos y arrogantes, de rápidas y filosóficas respuestas.
Utilizan a menudo una jerga llamada "lunfardo" que consiste
en deformar el propio castellano y otras lenguas aportadas por los
inmigrantes. Se trata de un lenguaje vivo que se nutre constantemente
de expresiones circunstanciales o improvisadas y en el que se suele
invertir el orden de las sílabas. Aunque tuvo su origen en
las clases marginales hoy se ha extendido a todos los niveles sociales
y es frecuente escucharlo en los tangos, en los medios de comunicación,
y hasta ha sido utilizado por los escritores más importantes
del país. Hablando en "lunfardo" las "minas"
son chicas, los "tipos" son hombres y la "guita"
el dinero. Un "otaro" es un idiota. "Yirar" es
caminar. "Morfar" es comer, un "faso" un cigarrillo,
"afilar" es galantear y "amurar" abandonar a alguien.
El policía es un "botón", el ladrón
un "chorro" y "mechera" la ladrona. Un "bacán"
es un adinerado o que simula serlo y que mantiene a una mujer pagándole
los gastos y una "milonga" es una mujer de vida fácil.
"Gambetear" es eludir y un "maula" es un cobarde.
Necesitará prestar atención porque puede perderse en
este amasijo de palabras que salpican el castellano voceado de los
porteños.
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