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Con seguridad su primer contacto con Cartagena será en la zona de Bocagrande, donde se localizan la mayoría de hoteles. De allí, hacia la Cartagena antigua, a la ciudad colonial, hay un buen trayecto. Le sugerimos recorrerlo a pie o en un coche tirado por caballos, o si la urgencia es impostergable, en una simpática "chiva" o bien en taxi.
Lo más recomendable es entrar por la Puerta del Reloj, conocida también como la Boca del Puente. Es la entrada principal y en tiempos de la colonia, se accedía a ella por un puente que comunicaba dos de los tres barrios principales de Cartagena: el Centro, lugar de residencia de la nobleza y Getsemaní, donde vivían las clases populares. El Barrio de San Diego situado más al norte albergaba a los militares, artesanos y a la clase media. En el siglo XIX en esta puerta se erigió la torre con un reloj y es uno de los puntos de referencia de la ciudad. Al frente se encuentra la estatua en honor al madrileño Pedro Heredia, fundador de la ciudad. Atravesando la muralla se sitúa la Plaza de los Coches, el lugar donde se negociaba la compra y venta de esclavos procedentes del Africa negra. La plaza alberga casas coloniales con bellos balcones y arcos y el Portal de los Dulces, como queriendo olvidar el amargo sabor de la esclavitud. Ahí se concentran los vendedores de dulces de coco y tamarindo, los limpiabotas y panaderos, todos ellos envueltos en un ambiente popular. Continuando por la muralla, a pocos pasos, se encuentra la Plaza de la Aduana, la más grande del recinto amurallado y en ella se ubica el Ayuntamiento, en la que fuera la casa del fundador y sede de la Real Casa de la Aduana en época de la colonia. En el centro se erige un monumento a Cristóbal Colón que observa inexpresivamente el discurrir de la vida de la ciudad.
Continuando por los laterales de la muralla se encuentra el Convento y la Iglesia de San Pedro Claver, construido por los Jesuitas en el siglo XVII. Aquí vivió y murió el "Apóstol de los Negros" el monje español, que con su trabajo contribuyó a la emancipación de los esclavos. Puede visitarse el claustro, las habitaciones del santo, el jardín y el museo donde se exhiben piezas precolombinas. Al lado, la iglesia que se construyó en el siglo XVIII, en la que destaca su fachada y la hermosa cúpula. En el altar mayor reposan los restos de Pedro Claver (Horario: todos los días de 8.00 a 17.00 h.).
Siguiendo hacia el norte se encuentra la Plaza de Bolívar, la antigua Plaza de la Inquisición, arropada por algunos de los más exquisitos balcones de Cartagena. La Catedral o Basílica menor, y que a pesar de sus numerosas restauraciones, conserva su forma original. Su construcción se inició en 1575 y 11 años más tarde fue parcialmente destruida durante el asalto del célebre pirata Francis Drake. Destacan sus enormes columnas, los laterales y púlpito en mármol, sus contrafuertes que le dan el aspecto de una fortaleza y el altar mayor, una bella talla en madera policromada procedente de Sevilla del siglo XVIII.
Muy cerca y rodeada por los principales templos se encuentra el Palacio de la Inquisición, finalizado en 1717. Desde principios de la colonia el Tribunal del Santo Oficio persiguió a herejes, blasfemos, bígamos y criminales de la fe. Paradójicamente el Palacio es una de las más bellas construcciones de la ciudad, un ejemplo de la arquitectura colonial que se aprecia en su fachada barroca, en los balcones y en el oratorio del interior. Anexo al palacio se construyó un edificio como lugar de residencia de los inquisidores. La construcción acoge ahora el Museo Antropológico e Histórico donde se exhiben los instrumentos de tortura, una maqueta a escala de Cartagena del siglo XIX, arte precolombino y una interesante colección de mapas del Nuevo Reino de Granada (Horario: de lunes a viernes de 8.00 a 11.30 y de 14.00 a 17.30. Sábados y domingos de 10.00 a 17.00 h.).


El templo más antiguo de la ciudad es la Iglesia de Santo Domingo, construida a finales del siglo XVI. Su fachada, obra manierista del arte hispalense da paso a una amplia nave con capillas y crucero y a la Capilla Mayor, realizada en piedra de sillería. Destaca su coro, sostenido por un arco rebajado, casi recto, apoyado en dos columnas, mientras que en el altar mayor, de estilo barroco, se encuentra un legendario Cristo tallado en madera. La torre esta ligeramente inclinada y en el exterior se aprecian contrafuertes que se realizaron al finalizar la obra para reforzar sus muros.
Como última visita en el barrio del Centro, la Casa del Marqués de Valdehoyos, una hermosa casona de comienzos del siglo XVII, que lleva el nombre de un personaje que negociaba con esclavos y diversos cereales. Es un buen ejemplo de la arquitectura que hermanaba las exigencias de las casas de comercio con las comodidades de la vivienda señorial. Destacan sus patios ajardinados, amplios salones, trabajos en madera y un mirador que esconde una particular vista de Cartagena. En una parte de la casa se exhiben objetos históricos y exposiciones itinerantes. La casa acoge en la actualidad la Oficina de Turismo (visitas de lunes a viernes de 8.30 a 12.00 y de 14.00 a 16.00 h.).


En dirección al antiguo Barrio de San Diego se encuentra la Universidad de Cartagena en lo que fuera el antiguo Convento de San Agustín. Sólo queda el claustro, pero no desmerecen la cúpula de estilo florentino y el delicado patio interior ajardinado.
Ya en pleno corazón del barrio se erige la Iglesia de Santo Toribio de Mangrovejo iniciada en el siglo XVII. Su techo está cubierto de paneles de estilo mudéjar y un altar de estilo barroco en madera y hoja de oro. En su interior se puede ver una bala de cañón que, disparada por los hombres de Vernon en 1741, cayó en el templo sin llegar a explotar (Horario: solo durante los oficios a las 6.00 h. y las 18.00 h.). Muy cerca de la Iglesia se encuentra la Casa de Don Benito, una espléndida casa colonial muy bien conservada.
Cercana a la muralla se encuentra lo que fuera el Convento de Santa Clara, antigua prisión para los héroes de la independencia y que hoy se restaura para convertirlo en hotel.
En la Plaza de San Diego, el convento del mismo nombre alberga a la Escuela de Bellas Artes.
Este paseo por los barrios del Centro y de Getsemaní finaliza al frente de la estatua de la India Catalina, situada junto al baluarte de San Pedro Mártir. La imagen de la "India", como le dicen los oriundos, se levanta esbelta como homenaje a los indios caribes, fundadores de la vieja Calamarí. Cuentan que después de muchos avatares conoció a Pedro de Heredia del que fue intérprete y consejera. Finalizó su vida en España donde fue llevada por un hijo del conquistador.
En este lugar la muralla se corta en lo que se conoce como el distrito de La Matuna. Esta parte de la muralla fue demolida hace unas décadas, antes de que la ciudad fuera declarada Patrimonio Nacional de la Humanidad por la UNESCO en 1989. El barrio de Getsemaní estuvo habitado por las clases populares y por tanto su arquitectura es más modesta. En él destacan la Iglesia de La Santísima Trinidad y la Iglesia de la Santa Orden.

AL OTRO LADO DE LAS MURALLAS
Fuera del recinto amurallado y sobre una colina que domina la ciudad se encuentra el Convento de la Popa del siglo XVII. Construido por los Padres Agustinos se conoce en la en la actualidad como el Convento de Nuestra Señora de la Candelaria. Después de la independencia fue utilizado como base militar y posteriormente abandonado hasta que en 1964 los monjes lo rescataron para recuperarlo. En su interior destaca el Altar de la Virgen de la Candelaria, los patios jardinados con arcos coloniales y el modesto Museo Eclesiástico que acoge una extraña talla de madera de un macho cabrío, reproducción del que adoraban los indígenas. Cuenta la leyenda que el primer superior del convento arrojó una especie de cabro de oro –"el cabrón"- al que los indios adoraban teniéndolo por el demonio. Desde el convento se divisan las mejores vistas de Cartagena y recomendamos visitarlo el primer día, para darse una idea y orientarse perfectamente. Se aconseja coger un taxi, pues el acceso a pie es cansado. (De lunes a sábado de 8.00 a 18.00 h. y los domingos de 8.00 a 16.30 h.).
La Casa de Rafael Nuñez, residencia del poeta y antiguo presidente de la república, constituye una de las mejores muestras de la arquitectura criolla en madera del siglo XIX. Convertida en museo exhibe la obra del escritor así como sus objetos personales. Al frente de la casa se encuentra la Ermita del Cabrero que acoge los restos del ex-presidente y su esposa. (Todos los días de 8.00 a 12.00 y de 14.00 a 16.00 h.).
El barrio de La Manga, en la Isla del mismo nombre, acogió en el siglo XIX a la clase media. Pueden apreciarse una serie de casas que combinan el estilo criollo con el árabe, que los inmigrantes de Oriente Medio exportaron a estas tierras.
Al sur de la ciudad amurallada se encuentra la península en forma de "L" conocida como Bocagrande. Aquí se concentran la mayoría de los grandes hoteles, flanqueados por las playas y avenidas, centros comerciales y centros de diversión. Constituye junto con El Laguito y Castillo Grande el centro turístico de Cartagena.
Al frente de la Puerta del Reloj, donde iniciamos este paseo, sobre la Bahía de Las Animas está el Muelle de los Pegasos, que fue en la época de la colonia el lugar de atraque de los galeones que recogían el tributo de las Indias para la Corona y que acoge ahora a barcos pesqueros, de carga y a botes destinados a paseos turísticos (ver la sección de transportes). En el muelle hay numerosos quioscos donde pueden degustarse los mejores zumos de frutas y fritangas diversas.

LA MURALLA Y LAS FORTIFICACIONES ESPAÑOLAS
Las murallas, uno de los símbolos de Cartagena, se planificaron como defensa frente a los posibles desembarcos provenientes de mar abierto. Su construcción se inició en 1587 y los trabajos duraron más de dos siglos, debido a las destrucciones que sufrían por fuertes temporales, así como por el ataque de piratas y bucaneros. En la construcción de las murallas participaron los mejores arquitectos militares españoles de la época y miles de esclavos negros, concluyendo la obra en 1795 bajo el reinado de Carlos III. Rodeaban casi toda la ciudad y unían hasta 23 baluartes, situados en lugares estratégicos, con merlones para los cañones y aspilleras para los fusiles. Hoy pueden verse 16 de aquellos baluartes, entre los que destacan el de San Ignacio, Santo Domingo, el Fuerte de la Tenaza (junto al que se construyeron las Bóvedas), Santa Catalina (donde las murallas se separan del mar), San Lucas (construido sobre la Laguna del Cabrero) y San Pedro Mártir, entre otros. Las murallas se encuentran en perfecto estado y son un buen lugar para dar un paseo a la caída del sol.


En el siglo XVI Felipe II, ante los constantes ataques de los bucaneros ingleses en busca del oro de las Indias, tomó la decisión de convertir a Cartagena en una ciudad impenetrable. En aquella época Cartagena era prácticamente una isla: al norte y al este, el mar abierto y al sur, una zona pantanosa, la actual Bocagrande. Fue así como se proyectaron obras de defensa, especialmente las murallas y las fortificaciones que controlarían los accesos a Bocagrande y Bocachica.
De las fortificaciones que controlaban el acceso a la Bahía de Cartagena tan sólo quedan el Fuerte de San Fernando y el Fuerte-batería de San José. El primero situado en la Isla de Tierrabomba, en forma de herradura y con dos baluartes unidos por una muralla construido en 1578 y finalizado en 1781. El segundo situado en un islote, junto a la Península de Barú, es una reconstrucción del año 1752, después de que fuera destruido en el cruel ataque de Vernon.
Entre las fortificaciones para defender las bahías quedan el Fuerte de San Sebastián del Pastelillo, que acoge hoy un restaurante con un hermoso Patio de Armas, y el Castillo de San Felipe de Barajas construido en el Cerro de San Lázaro. Este castillo es una de las obras más importantes de ingeniería militar española en América, iniciada en 1639 y finalizada en 1657. Inicialmente este fuerte de disposición triangular era de reducidas dimensiones, disponía de 28 cañones y 24 soldados. Sin embargo, debido a los ataques y a su estratégica posición fueron añadiéndose empalizas y baterías, convirtiendo el fuerte en un complejo de original diseño con túneles y galerías (Horario: todos los días de 8.00 a 17.00 h.). Al pie del castillo se erige la estatua en memoria de Blas de Lezo, por su defensa de la ciudad, durante el ataque al mando de Vernon en 1741 con cerca de 24.000 hombres.

ALREDEDORES DE CARTAGENA
Hacia el norte, en dirección al aeropuerto, se encuentra La Boquilla, una pequeña aldea de pescadores bordeada por el Mar Caribe y la Ciénaga de Tesca. Sus playas son visitadas por los habitantes de Cartagena y cuenta con chiringuitos que sirven, los fines de semana, pescado frito y arroz con coco, entre otros platos. En las proximidades se encuentra la Ciénaga de la Virgen a la que acuden al atardecer cientos de garzas blancas. Este paseo puede completarse con la visita a Punta Icacos, con sus playas de fina arena y restaurantes de comidas sencillas.
Hacia el sur de Cartagena se encuentra Bocachica en la Isla de Tierrabomba, una aldea de pescadores con encantadoras playas. Más al sur la Isla de Barú una importante zona de desarrollo turístico por sus playas de aguas cristalinas con impresionantes fondos marítimos.
Islas del Rosario

Uno de los atractivos más interesantes del Caribe colombiano son las Islas del Rosario, un conjunto de islas y cayos coralinos, situados a hora y media de navegación. La mayor parte de las islas son de propiedad privada por lo que es recomendable hacer la visita en un viaje organizado. La mayoría de las empresas que realizan este trayecto incluyen un tour panorámico de las islas, la visita al acuario en la Isla de San Martín de Pajarales, además de disponer de tiempo suficiente para bañarse en las aguas de increíbles colores. Existen islas que ofrecen alojamiento en cabañas acondicionadas para pernoctar.
San Jacinto y Mompós
San Jacinto situado a 115 kilómetros al sur de Cartagena, es un importante centro artesanal con interesantes precios. Es conocido, sobre todo, por sus famosas hamacas. La visita puede hacerse en medio día y si se dispone de más tiempo no deje de visitar Mompós, conocido tradicionalmente como Santa Cruz de Mompox, una villa con personalidad singular. Situada a 248 kilómetros de Cartagena a orillas del río Magdalena y fundada en 1537, fue un importante centro de comunicaciones y de mercancías hacia el interior del país hasta el siglo XIX, cuando el río cambió su rumbo, perdiendo su importancia como nudo de comunicaciones. La ciudad es una joya de la arquitectura colonial, con sus casas blancas y calles empedradas, además de sus majestuosas iglesias, especialmente la de Santa Bárbara con su torre de estilo árabe. A Mompós se puede llegar en avioneta, autobús o barco. El viaje bien merece la pena.

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